Un espejo y una risa nerviosa
Ni siquiera necesitábamos una cámara profesional. Bastaba un espejo, un celular y ganas de quedarnos ahí un rato más. Así empezó casi todo entre nosotros: sin planearlo.
Pista: nuestro mes
Esto no es una página. Es un espejo de todo lo que hemos vivido.
Ni siquiera necesitábamos una cámara profesional. Bastaba un espejo, un celular y ganas de quedarnos ahí un rato más. Así empezó casi todo entre nosotros: sin planearlo.
De todo lo que hemos hecho juntos, esto es lo que más me gusta guardar: los días sin ocasión especial, donde no hay que fingir nada y hasta las fotos salen chuecas.
Rodeados de gente, de luces y de ruido, hubo un segundo en el que el lugar dejó de importar. Esos son los momentos que uno guarda para siempre sin haberlo planeado.
Terrazas, cuartos, calles, espejos distintos. No importa el lugar: en cada puerta que hemos cruzado este año, ahí estabas tú, y ahí estaba yo.
Nos podemos vestir como sea, ir a donde sea, y siempre termina pasando lo mismo: nos buscamos entre la gente y encontramos una excusa para estar cerca.
No hace falta una fecha especial para abrazarte así. De hecho, casi nunca la hay. Y eso es lo que más quiero seguir teniendo contigo.
un corazón hecho de luces, con nuestros nombres adentro.